PREGUNTA.- Hace bastante tiempo que tengo un dolor en el pecho, dolor que comienza en la boca del estómago y se extiende hasta la garganta, produciendo que el dolor se irradie al pecho.
Me han visto médicos locales y me han realizado endoscopias digestivas altas, encontrándose en una ocasion H-pilory, lo cual se trató en su momento. Después de un año aproximadamente, realizamos otra endoscopia (por los mismos síntomas) detectándose reflujo gastroesofágico leve. Mi pregunta es: ¿qué me pasa?, ¿por qué persiste el dolor? Tomo mucho omeprasol: ¿será bueno?, ¿qué otro examen mas completo podre realizarme?
RESPUESTA.- La presencia de Helycobácter pylorii no indica necesariamente la presencia de reflujo. Tan sólo la mayor incidencia de úlcera péptica gástrica y también duodenal. Por eso es obligatoria su erradicación en presencia de estas enfermedades. De hecho, su presencia disminuye la secreción ácida en el estómago, por eso algunos autores incluso han llegado a decir que la erradicación (con antibióticos) del Helycobácter pylorii, que es una bacteria del estómago, puede incluso empeorar el reflujo y sus síntomas.
Ahora bien, si sus médicos han encontrado reflujo y sus síntomas mejoran con el omeprazol, está claro que ese es su problema. Sin embargo, la endoscopia no es el método ideal para el estudio y el diagnóstico del reflujo. El estudio endoscópico lo único que va a evidenciar es la lesión en la mucosa que produce el ácido procedente del estómago. Como el esófago no está preparado para recibir estos ácidos, se irrita e inflama y aparece enrojecido y en fases más avanzadas puede incluso presentar lesiones ulceradas alargadas.
El estudio ideal para certificar la presencia de reflujo consiste en medir presiones en el esfínter que cierra normalmente la comunicación entre esófago y estómago y a otros niveles a lo largo del mismo. Este test se llama manometría esofágica. El estudio de la enfermedad por reflujo se completa con una phmetría esofágica. Consiste en la medida de la acidez a lo largo del esófago. Si se registran zonas de acidez en porciones donde no debería haberla, se debería una comunicación alterada entre estómago y esófago.
El tratamiento es con omeprazol o moléculas similares a dosis altas durante al menos tres meses de forma ininterrumpida junto con una dieta bastante estricta y medidas posturales durante el sueño. Al final de este período se repita la endoscopia para valorar si han mejorado o no las lesiones. Si las lesiones son graves y no hay mejoría suficiente, puede plantearse el tratamiento quirúrgico, generalmente por laparoscopia.
Javier Marco
Especialista en medicina interna
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