PREGUNTA.- Soy de Guatemala y en el 2003, durante mi embarazo y tras el nacimiento de mi hija, desarrollé preclamsia y diabetes gestacional. De la diabetes logré estabilizarme, aunque quedé con ciertos malestares, pero me dijo el médico que quedé con intolerancia a la glucosa. Sin embargo, de la presión arterial alta no me pude normalizar. A raiz de eso he estado en tratamiento; tomo Tritace, Plavix, Hiperlipen y Cardioaspirina.
Hace dos años me sentí muy mal y tuve que ir a urgencias y ahí me tuvieron en observación. El médico me dijo que, de acuerdo a mi electro, ya había sufrido un infarto, que no se sabía cuándo, pero que era antiguo. Desde entonces realizando cualquier actividad en la que me extralimite me sofoco. Me siento cansada, con mucho sueño y a veces tengo una tos seca que termina con un silbido.
He aprendido a tratar de manejar la situación, pero me cuesta mucho.
Hace unos ocho meses empecé a sentir un dolor fuerte en la boca del estomago y presión en el pecho (como atoramiento). A veces se me pasa a los pocos minutos, pero otras veces tarda mucho (como a los 15 o 30 minutos). Ahora cualquier esfuerzo es molesto, ya que termino con dolor, y la última vez (hace dos días) no se me quitó. Me ha quedado como un dolor permanente en el brazo, nuca y quijada, punzadas en el corazon y se me duermen las extremidades. Me siento como una vieja de 90 años y apenas tengo 42 años, mis hijos son pequeños (de tres y cinco años). Quisiera que me dijeran exactamente qué tengo, y qué puedo hacer para sentirme mejor. No sé si influye el hecho de que tengo un útero agrandado y una hernia en la vegiga, pero hasta ahora no me han podido operar, ya que lamentablemente no tengo los recursos económicos para hacerlo en un hospital privado. Tengo que esperar que sea en el hospital nacional.
RESPUESTA.- Vamos a ver, si he entendido bien, usted tuvo a su hija hace tres años, que fue cuando le diagnosticaron hipertensión arterial y una prediabetes para la que no toma tratamiento (asumo que no lo necesita y que no tiene sobrepeso).
Para la tensión y su enfermedad cardiovascular que no me ha acabado de describir está tomando: Tritace: un inhibidor del enzima conversor de angiotensina para controlar la tensión arterial.
Plavix: un potente y caro antiagregante plaquetario que protege frente a la formación de trombos (ignoro por qué motivo toma este fármaco salvo que sea por la cicatriz que parece que vieron en el electrocardiograma) Hiperlipen: un compuesto que reduce la cifra de triglicéridos que asumo que usted tenía elevados.
Cardioaspirina: aspirina a dosis reducidas para evitar también la agregación plaquetaria (esto es más habitual que el Plavix y más barato).
No describe usted hinchazón en los tobillos al final del día, algo que indicaría franco fracaso cardiaco. La fatigabilidad fácil y la respiración con silbido sí pueden ser síntomas de insuficiencia cardiaca, pero esto iría acompañado siempre de cifras claramente elevadas de tensión arterial (por encima de 160/100), algo que usted no describe, no sé si es porque no le ocurre o porque no ha vuelto a tomarse la tensión. En su caso, es fundamental que se tome la tensión al menos cada 10 días y la cifra debe estar siempre por debajo de 130/85; si fuera superior, sería necesario modificar la dosis del fármaco que esté tomando o añadir un nuevo medicamento.
Respecto al dolor permanente en la quijada, el corazón no duele nunca de forma continua, o sea, que por ahí puede estar tranquila. Sin embargo, los dolores que describe como de minutos de duración y que aparecen coincidiendo con el ejercicio, sí podrían corresponder a angina de pecho. En su caso, con hipertensión arterial, los triglicéridos altos y una prediabetes, estaría indicado realizar un test de esfuerzo, una prueba en la que usted realiza un esfuerzo estándar corriendo por una cinta continua al tiempo que se registra su pulso, su tensión y su electrocardiograma.
En resumen, mientras accede a los recursos necesarios: debe usted controlarse la tensión arterial con asiduidad, modificar el tratamiento para conseguir las cifras necesarias, ver si las cifras de glucosa en sangre siguen en cifras no diabéticas y acudir a un servicio de urgencias cercano de forma inmediata la próxima vez que tenga un dolor torácico coincidiendo con el esfuerzo. Por supuesto que si fuma debe dejarlo y si tiene sobrepeso corregirlo.
Javier Marco
Especialista en medicina interna
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