PREGUNTA.- Tengo 49 años, me duelen todos los huesos del cuerpo, pero sobretodo las rodillas, la espalda a la altura de las lumbares, los hombros y los dedos de las manos. ¿Tiene esto algo que ver con el cáncer que he padecido?, ¿puede ser por el tratamiento hormonal que estoy tomando?
El 1 marzo de 2006 me sometí a cuadrantomia y mamoplastia, de un carcinoma en la mama izquierda, y vaciamiento axilar. Los resultados de anatomía patológica fueron los siguientes: Carcinoma ductal infiltrante, GIII de diferenciación, de 1,5 cm con borde invadido por focos de carcinoma in situ, el cual se encontraba en una extensión superior al 25 % y era de tipo comedocarcinoma. La lesión mostraba además marcada invasión vascular. Receptores hormonales positivos; p53 negativo, Ki67+30%, Cerb-2 negativo. Metástasis en 8 de los 28 ganglios aislados. Estadio patológico pT1c N2 M0.
Decidieron operarme de nuevo para hacerme una mastectomia simple, el 21 del mismo mes. Me dieron quimioterapia EC- TAXOL, 8 ciclos quincenales. Después 25 sesiones de radioterapia. Y tratamiento hormonal (Femara). El 21 de mayo de 2007 me hicieron reconstrucción con colgajo miocutaneo de dorsal ancho y prótesis.
En la actualidad, además de los dolores en los huesos, debajo del brazo tengo siempre una inflamación que me duele y me molesta. No tengo linfedema en el brazo, pero sí que un poco limitada la movilidad del mismo, pero esto fue acentuado después de la reconstrucción. También tengo molestias en la mama operada, por lo que necesito de hacerme masajes en ella y moverla para calmar el dolor; ¿están desaconsejados los masajes en mi situación?
La gammagrafía ósea que me hicieron cuando acabé el tratamiento era normal. Desde entonces solo me hacen analítica de marcadores que dan normales y una mamografía al año; ¿cree usted que deberían hacerme otro tipo de pruebas para ver que son esos dolores?
También quisiera saber cual es mi pronostico, teniendo en cuenta que dos de las hermanas de mi madre murieron hace 25 años de cáncer de mama y otra está operada (hace de esto más de 20 años) pero ahora le ha aparecido otro cáncer, en los ovarios y esta en tratamiento. El médico dice que este cáncer no tiene nada que ver con el que tuvo antes, que del otro ya estaba curada.
Por otra parte, mi madre fue operada de cáncer de ovario hace 11 años y mi hermana, tres años menor que yo, ha sido operada de carcinoma ductal in situ, hace tres años. Mi hermana se ha hecho la prueba de genética hereditaria, pero aun no tiene los resultados.
RESPUESTA.- Son muchas preguntas en una sola carta, pero andamos de oferta y vamos a tratar de resolverlas todas al precio de una.
El que los dolores sean generalizados es el síntoma más tranquilizador en cuanto a su posible origen metastásico. Los dolores de las metástasis suelen afectar a un solo punto del esqueleto o a unos pocos, a lo sumo. Femara® es un tratamiento hormonal de la familia de los inhibidores de la aromatasa. Se trata de unas hormonas de nueva generación que son superiores en algunos casos al tamoxifeno, la terapia hormonal más clásica contra el cáncer de mama. Pero no hay comida gratis ni medicamento sin efectos adversos; el más común de los inhibidores es, justamente, el dolor generalizado en huesos y articulaciones. Casi seguro que ésa es la causa de sus molestias. Esa clase de dolores mejoran bastante con dosis altas de paracetamol (un gramo, cuatro tomas diarias) o bien con antiinflamatorios. Además, suelen mejorar espontáneamente según pasa el tiempo. No obstante, hay casos en los que los dolores son tan insufribles que lo más sensato es sustituir el inhibidor de la aromatasa por el tamoxifeno, aunque sea un poquito menos eficaz.
Algunos oncólogos incluyen las gammagrafías del esqueleto en sus pruebas de rutina y otros no. En realidad, no son imprescindibles. La combinación de marcadores en los análisis con un buen interrogatorio respecto a las características de los dolores puede diagnosticar las metástasis óseas con la misma precocidad.
Su tumor era agresivo, debido al grado 3 (mayor malignidad de las células) y a la afectación de varios ganglios en la axila. Confiándose solo a la cirugía, sus probabilidades de curarse hubieran sido tan solo del 25%. Por fortuna, los tratamientos de quimioterapia y hormonas son bastante eficaces y mejoran mucho la situación. Gracias a ellos, sus expectativas de cura han mejorado hasta alcanzar un 70%, aproximadamente.
Los antecedentes familiares no influyen para nada en el pronóstico de curación, pero sí en la probabilidad de contraer la enfermedad otros miembros de su familia, así como en la posibilidad de que apareciera otro tumor, independiente del anterior, en su otro pecho. Con los antecedentes de cánceres de mama y ovario que usted nos cuenta, es muy posible que acabe identificándose alguna mutación hereditaria, probablemente en un gen llamado BRCA. Si así sucede, los familiares que hayan heredado el gen mutado tendrán una probabilidad bastante alta de desarrollar cánceres de mama u ovario, mientras que los que no hayan recibido ese gen erróneo de sus progenitores tendrán, aproximadamente, la misma probabilidad que la población general. Si, finalmente, se detecta alguna mutación, lo mejor es que acudan a una unidad de consejo genético del cáncer, como las que ya existen en muchos de los grandes hospitales públicos de España.
Ricardo Cubedo
Especialista en Oncología de la Clínica Universitaria Puerta de Hierro de Madrid
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