MADRID.- Los contrastes que, en ocasiones, se inyectan a los pacientes que se someten a una resonancia magnética resultan fundamentales para potenciar la calidad de la prueba. Un grupo de expertos ha creado un tipo de marcador inteligente que, además de aportar color a los resultados, aumenta la sensibilidad y, por tanto, la posibilidad de identificar tumores pequeños díficiles de ser detectados.
La nueva investigación, que aparece publicada en 'Nature', se encuentra en la línea de una serie de trabajos que intentan dar con sustancias que mejoren las propiedades de la citada prueba de imagen. En este caso, los expertos no parten de una base química, como ocurre con la mayoría de los contrastes actuales, sino que se centran en una serie de imanes microscópicos.
"Los nuevos microimanes también pueden actuar como marcadores 'inteligentes' que identifiquen una serie de células en particular, tejidos o condiciones fisiológicas, y que se pueden emplear para la investigación médica o con fines diagnósticos", explica el National Institute of Standards and Technology ('NIST', sus siglas en inglés), al que pertenecen dos de los autores del trabajo.
Las citadas estructuras magnéticas se componen de dos discos, separados por unas pequeñas columnas, como una especie de 'sandwich' con un vacío entre medias. Ese espacio libre puede ser mayor o menor y presentar unas determinadas características en función de lo que los expertos quieran visualizar.
Se trata de una estructura que facilita la creación de las ondas de radiofrecuencia que, junto a las magnéticas, suponen la base del funcionamiento de esta prueba de imagen. El espacio entre discos facilita el movimiento del agua y la señal resultante es de una gran potencia.
A partir de esta radiofrecuencia los investigadores son capaces de crear toda una gama de colores. "Distintos grupos de imanes con un determinado color podría programarse para que se unan a una serie de células en concreto, como por ejemplo las cancerígenas [...] Así, podrán identificarse por su color", apuntan desde el NIST.
"El color es casi lo de menos, actualmente podemos convertir la escala de grises en colores a través de un programa informático", aclara a elmundo.es Juan Álvarez-Linera, responsable de Neuroimagen del hospital Ruber Internacional. "La principal novedad es que estamos frente a un tipo de contrastes inteligentes y se puede alterar su comportamiento", añade.
Uno de los principales firmantes del trabajo, Gary Zabow, experto del 'NIST', sostiene que es posible emplear cada imán para visualizar una determinada zona. Tambiém podrían diseñarse para que se apaguen o se enciendan en situaciones específicas como, por ejemplo, al exponerse a una sustancia en concreto.
En este sentido, el documento recalca que el movimiento y la difusión del agua, favorecidos por la estructura de los imanes, podría permitir que el escáner se realice de manera más rápida, que se obtengan imágenes más ricas o que se reduzca la dosis del contraste que se inyecta al paciente.
Por otro lado, Juan Álvarez-Linera matiza que todavía está pendiente "lograr que estas nanopartículas sean lo suficientemente pequeñas como para atravesar la barrera hematoencefálica y, de esta forma, obtener mejores imágenes del cerebro".
Según añade, las propiedades de estos pequeños imanes pueden alterarse 'a gusto' del especialista. "Si se llegaran a utilizar en humanos -la ivestigación todavía está en una fase muy temprana- estos contrastes inteligentes pueden mejorar el diagnóstico de una serie de tumores, como los de menor tamaño, o emplearse para valorar la respuesta a un determinado tratamiento oncológico", explica.
Tal y como concluyen los autores de la citada investigación, la alta sensibilidad lograda por estos microimanes demuestra que es "posible que una variedad adicional de estas microestructuras aumente la funcionalidad y el impacto de la resonancia magnética".
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